Acabo de llegar del Reina Sofía de la inauguración de una exposición de los fondos de fotografía del museo, y lo más decepcionante es la falta de criterio de configurar una colección de fotografía.
El único criterio ha sido adquirir lo que esta de moda en bienales y galerías.
La fotografía alemana ha tenido el gran éxito de vender su mediocridad carente de ideas como tendencia de fotografía contemporánea, y en este país el papanatismo y la incultura han picado el anzuelo en masa comprando grandes cantidades de metros cuadrados de imágenes sin contenido.
Esta moda se ha extendido a los mediocres “artistillas” de este país que para estar en el “candelabro” como dijo aquella inculta de los programas del corazón, han asimilado la tendencia y se han dedicado a viajar a países exóticos tipo Cuba y deleitarnos con patéticas imágenes de gran tamaño, casitas ,banderas y vallitas de playa de 7 metros.
De esta gran basura acumulada por la responsable del área, la Sra Coleman que es capaz de confundir al jefe del catering con un artista contemporáneo, o a una importante distribuidora de material fotográfico con una profesora de escuela de fotografía, sobre todo si es más tarde de las 17,00h, a esta Sra la tenemos que agradecer su falta de conocimiento y el desperdicio del dinero publico.
Es una pena que no se haya ido con la antigua directora, y seria conveniente que el Patronato que va a elegir al nuevo director hiciese una limpieza de inútiles dentro de la institución, pero esto no ocurrira desgraciadamente.
Solo Marcos López, Gregory Crewdson, Pierre Gonnord y algún otro autor más, que por la emoción del momento soy incapaz de recordar se salvan de la quema.
Esta muy claro que es muy fácil tirar perdigones si la munición la paga otro, y esto es lo que pasa con la compra de obras por museos o entidades publicas.
Primero el papanatismo de este país de poner a una extranjera que su gran merito es distinguir las etiquetas de Jonnhy Walker a 100 metros, después la critica que por no enfrentarse con círculos de poder del mundo artístico se calla lo que piensa, que por ejemplo la Candida es una mierda.
Otros como el hortera del manual del Photoshop han encontrado su hueco en este mercado Persa, y lo peor es que se extiende la idea entre los más jóvenes que para estar en el “candelabro” hay que producir estas imágenes de tendencia sin interés.
Os invito a todos a que paséis por el museo y comprobéis vosotros mismos la realidad en la estamos sumidos.

Marcos Lopéz(c)- Asado en Mendiolaza, 2.001